Cien años

Cien años

27 enero 2020 | Matthias Girke & Georg Soldner

En Pascua de 2020 se cumplirán 100 años de medicina antroposófica. El aniversario será motivo de varias celebraciones y eventos, además de proyectos de práctica e investigación.


En 1920, Rudolf Steiner, en el primer curso para médicos, ‹Ciencia Espiritual y Medicina› (GA 312), sentó las bases de una medicina ampliada mediante la ciencia espiritual, unas bases importantes para muchas profesiones terapéuticas, por ejemplo para la fisiología del ser humano (la función cardíaca), el encuentro con el paciente (cuestiones de anamnesis) y los cuadros clínicos y su terapia, incluida la odontología. Paralelamente se impulsó la industria farmacéutica con la producción de preparados de muérdago para el tratamiento de carcinomas, cuidados de enfermería, y el masaje y balneología de estimulación mediante baños de dispersión de aceite. Desde entonces, numerosas indicaciones de Rudolf Steiner han mostrado su valor terapéutico, como por ejemplo la terapia de muérdago en oncología, la relación entre el microbio y el sistema nervioso, y la importancia de la aplicación externa de calor en casos de diabetes.

En continuo desarrollo

La intensa colaboración de Rudolf Steiner con los médicos, especialmente con Ita Wegman, permitió seguir desarrollando y conceptualizando ulteriormente la medicina antroposófica, que desde entonces, junto con la farmacia antroposófica, ha evolucionado constantemente, tanto en la práctica e investigación como en la enseñanza y literatura. Lo fundamentalmente innovador, especialmente para la medicina occidental, es el enfoque integral, que expande esta medicina fenomenológica y espiritualmente, y que presupone conocimientos médicos y farmacéuticos científicamente válidos para la práctica. En este sentido, la medicina antroposófica es pionera en el campo de la medicina integral.

La fuerza y eficacia de un impulso se debe a su ser esencial y, por tanto, a su identidad espiritual. Cada desviación del impulso original significa una atenuación. La medicina antroposófica debe, por tanto, ser reconocible en su esencia, naturaleza y metodología, para que sea entendida su tarea de fecundar la medicina contemporánea: promover el desarrollo individual de las personas en la salud y en la enfermedad sobre la base de la construcción de una comunidad solidaria.


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