Cuestiones de convivencia

Cuestiones de convivencia

07 abril 2020 | Georg Soldner

La pandemia de coronavirus nos desafía como sociedad, exige alerta, prudencia, determinación y paciencia. Para la medicina antroposófica, esta crisis significa celebrar el centenario de esta medicina en todo el mundo de una manera diferente a la prevista, y ponernos al servicio de la superación conjunta de esta prueba sin precedentes.


En el ámbito internacional de la Sección Médica, desde el principio se empezó a desarrollar un concepto para la prevención y la terapia a nivel global, completando las recomendaciones de higiene y las directrices médicas generales. Para cumplir este propósito, contamos con una experiencia de muchas décadas en el tratamiento de neumonías e infecciones causadas por virus. Paralelamente, hay un vivo intercambio de informes de experiencias y sugerencias suplementarias para aplicaciones externas, medicamentos, así como ejercicios de euritmia curativa para el fortalecimiento preventivo de las defensas del organismo. Se ha establecido una red de clínicas antroposóficas, algunas de las cuales también dirigen unidades de cuidados intensivos, y han surgido iniciativas para la documentación científica de las distintas terapias. Se abarcan todas las etapas de la enfermedad, desde la atención ambulatoria y hospitalaria hasta la respiración artificial. A la vez que se están estableciendo los conceptos de tratamiento integral, los médicos y enfermeras tienen que aprender una cosa que les suele resultar difícil: retirarse durante un período de tiempo apropiado en el caso de que se hayan infectado y enfermado. La prudencia, el cuidado, la paciencia y el sacrificio son cualidades que se requieren tanto al tratar como al atravesar esta enfermedad. En los centros de la crisis, en el norte de Italia, España, en Alsacia, los servicios de rescate, los cuidados intensivos y los profesionales de la enfermería están trabajando más allá de los límites de su capacidad y están arriesgando sus vidas.

Para muchos es esencial el lenguaje que usamos en esta situación. El hecho de que un artículo del semanario “Das Goetheanum” se haya difundido muy rápidamente más de 100.000 veces en la web y se haya traducido a varios idiomas, demuestra la necesidad de elegir las palabras adecuadas para confrontar la experiencia de cosas todavía desconocidas. Mientras tanto, se han publicado varios relatos que tratan de comprender más profundamente esta crisis y de encontrar una terminología apropiada. A continuación, se ofrecen algunos aspectos que pueden dirigir nuestra atención hacia las cualidades frente a las que habrá que desarrollar un nuevo modo de percibir, reflexionar e incluso actuar.

Donde todo comenzó

Wuhan es una de las ciudades más grandes de China en la confluencia de los ríos Yangtsé y Han (1). El hecho de que los chinos se llamen a sí mismos el pueblo Han se debe al nombre de este río, de más de 1500 kilómetros de longitud. La ciudad se formó por el continuo crecimiento conjunto de varias ciudades que estaban separadas por estos ríos, y todavía hay muchos lagos en la zona urbana. El clima de esta "ciudad de los ríos" es húmedo, con un calor subtropical en la época de verano. El clima y la contaminación atmosférica son comparables a los del Valle del Po en el norte de Italia. Económicamente el punto fuerte es la producción siderúrgica (basada en minerales y carbones de la zona) y la industria del acero.

Con la ayuda de expertos alemanes de la ciudad socia de Duisburgo, se construyó una fábrica de laminación en frío. Paralelamente se construyó un enlace ferroviario para el transporte regular de contenedores entre Duisburgo y Wuhan. Wuhan es el puerto interior más grande de China y es accesible para los buques marítimos. El puerto de Duisburgo está considerado como el mayor puerto interior del mundo, en cualquier caso el mayor de Europa. Wuhan está situado casi exactamente en el centro entre las grandes metrópolis: Beijing en el norte; Guangzhou (Cantón), Shenzhen y Hong Kong en el sur; Shangai en el este; y Chongqing en el oeste del imperio gigante. Este lugar marcadamente "mercurial" es el punto de partida de una pandemia mundial y plantea la pregunta de cómo configuramos la globalización del futuro.

También hay que mencionar los llamados mercados húmedos (2), en los que se comercializa todo tipo de mercancía, desde cocodrilos hasta murciélagos, a menudo fuera del marco legal. En el mercado del que se supone que fue el punto de brote del virus, había probablemente más de 100 especies diferentes de animales salvajes. Un mercado en el que murciélagos y pangolines (cuya relación con la pandemia se está investigando (3)), entran en contacto con los seres humanos en un espacio mucho más estrecho de lo que sería en la naturaleza. En lo que respecta a la transferencia de virus animales a los seres humanos y su propagación epidémica, cabe señalar que, por ejemplo en la antigüedad, el virus del sarampión mutó del patógeno de la peste bovina al patógeno del sarampión altamente contagioso, resultado de la estrecha coexistencia de los seres humanos y el ganado, pero también consecuencia de las formas de expansión y conquista en la época del gran Imperio Persa y de Alejandro Magno. (4) Debido a que los virus del sarampión son tan infecciosos que se "auto-eliminarían" en poco tiempo después de que las personas infectadas se inmunizasen, también requerían grandes ciudades para propagarse (y seguir infectando a personas sanas) a pesar de la rápida inmunización de la mayoría de las personas.

Wuhan tiene once millones de habitantes. El hacinamiento y el contacto directo de humanos y animales, así como la destrucción de los hábitats naturales de los animales favorecen tales mutaciones virales de gran alcance. Eso también influye en el sufrimiento de los animales que a menudo están atrapados en granjas industriales o enjaulados, en circunstancias muy antinaturales. Un sufrimiento que el animal, a diferencia de los humanos, no puede transformarlo en desarrollo interior; sólo puede sufrirlo de un modo pasivo. Cabe mencionar de paso que hace unos años se estableció en Wuhan un laboratorio biológico para la investigación de patógenos particularmente peligrosos (bsl-4), como el virus del Ébola (5).

Gripe española y crisis del coronavirus

Cuando el 21 de marzo de 1920 Rudolf Steiner pronunció la primera conferencia sobre los fundamentos de la medicina antroposófica, la concluyó señalando que primero había que examinar la "normalidad de la enfermedad" como un proceso natural, y luego plantearse la pregunta de si esta "normalidad” puede entenderse mediante "cierto mundo que está conectado con el nuestro y que sólo se cuela en nuestro mundo a través de agujeros ilegítimos", y si de este modo se podría llegar a un mejor conocimiento de las manifestaciones de la enfermedad. (6) La cuestión de un mundo colindante con nuestro mundo y nuestra relación con él se plantea por un lado en relación con el mundo animal y, por otro, en relación con el mundo de los seres vivos. Desde el punto de vista científico, los virus en sí mismos no son seres vivos. Se originan en organismos vivos y están muy vincuados a las estructuras que llevan la información genética para la formación de la proteína de la célula, pero después de salir de su "célula madre" son seres “transfronterizos” entre la muerte y la vida, con la característica especial de poder pasar a otros organismos vivos, "infectarlos", reproduciéndose en el proceso. Ahí pueden ser muy útiles, como lo son por ejemplo los innumerables virus de nuestra flora intestinal, o muy nocivos, si penetran en el organismo humano introduciendo en él información ajena procedente de otros contextos vitales, por ejemplo del murciélago, provocando una autoalienación de los tejidos afectados, a la que el organismo responderá con un proceso inflamatorio, como ya fue descrito anteriormente por el autor de este texto (7).

Especialmente antes de la Primera Guerra Mundial, Rudolf Steiner señaló claramente la relación del sufrimiento de los animales con las enfermedades epidémicas. Las dos oleadas de ja llamada gripe española de 1918 a 1920 causó entre 25 y 50 millones de muertes en todo el mundo. La tasa de letalidad fue del 1,5 al 3 por ciento, con un máximo del 6 por ciento (8) , como es ahora el caso del Covid-19. En esa época, el aumento de la movilidad militar hizo que la pandemia se extendiese rápidamente, afectando sobre todo a soldados de una edad de 20 a 40 años. El patógeno se derivó de la gripe aviar, una enfermedad animal que se observó por primera vez en Italia en 1878, desde donde se propagó a través del océano. Algunas variantes del virus de la gripe aviar se transmitieron en casos aislados a personas, y a animales zoológicos como los leopardos, así como a gatos domésticos. La mutación viral que creó el patógeno que causa la gripe española tuvo su origen en los EE.UU. (9), que en 1917 entraron en la Guerra Mundial (10), con su agricultura técnicamente muy avanzada. En el texto de Wikipedia sobre la gripe española, (12) se ve una foto de policías con máscaras respiratorias en Seattle en 1918, una imagen que, excepto por el corte de sus uniformes, podría ser de nuestro presente. En el momento histórico de entonces volvemos a encontrar los elementos característicos de la “globalización” y el contacto con los animales.

Por lo tanto, no cabe duda de que estamos tratando con una forma de enfermedad epidémica masiva que nos invade entrando por los anteriormente mencionados “agujeros". La época del cambio social acelerado y de la globalización va acompañada de la transformación de los virus siempre mutantes. En esta pandemia, que se origina en los animales, experimentamos como causante de enfermedad una interacción entre el mundo animal animado y los humanos, pero también entre el mundo de lo vivo y el mundo de lo muerto, en el sentido de que los virus transitan entre ambos.

La pregunta fundamental es: ¿Cómo es posible una convivencia más saludable, ordenada y segura entre los humanos, los animales, las plantas como seres orgánicos vivos y la Tierra con su afinidad a lo mineral? Una concepción reduccionista de la naturaleza y el mundo resulta insuficiente y destructiva frente a todo lo vivo. Especialmente en el mundo de las bacterias y los virus experimentamos la coherencia de un mundo global y la interacción de los sistemas vivos: El comportamiento de cada individuo en esta Tierra puede cambiar la realidad de la vida para todos los demás. La práctica de administrar a los animales cantidades masivas de antibióticos cuya función debería ser curar enfermedades graves humanas, conduce a generar bacterias multirresistentes que pronto aparecerán en todos los continentes. Quien perfora zonas fronterizas e interviene en hábitats saludables, provocará la interacción malsana de ámbitos de la vida que necesitan ser comprendidos y tratados según su respectiva naturaleza: los ámbitos del ser humano, de los animales, del mundo orgánico e inorgánico.

Cuestiones de convivencia. Respiración y falta de aire

Esta es la cuestión clave en esta crisis. Una cuestión de distancia y relación. De lo que se intercambia entre nosotros de una manera tan invisible como decisiva para todas nuestras vidas. Y una cuestión sobre el verdadero sentido de nuestra conexión global en un contexto vivo único. En esto consiste el desafío de esta crisis: en la determinación del individuo de mantener la distancia y cuidar la cercanía, en el compromiso con nuestros semejantes y familiares, cada uno en su área de responsabilidad. Podemos hablar de una necesaria "actitud férrea", pero al mismo tiempo de una actitud de respirar y vibrar. Esta crisis es un gran paréntesis después de años de una dinámica cada vez más acelerada y destructiva para la vida en la Tierra. Ahora nos toca desarrollar una nueva capacidad respiratoria en la esfera social. ¿Qué tiene que ver esto con el hierro?

Wuhan es un centro de la industria del acero. Con 832 millones de toneladas de acero en 2017, la producción China supuso alrededor de la mitad de la producción de acero de todo el mundo (1691 millones de toneladas). El aire sobre la ciudad está cargado de emisiones. El miedo actual a la exhalación de los demás corresponde al miedo a la contaminación causada por la industria y el tráfico experimentada por los habitantes de ciudades como Wuhan, pero también en muchas otras regiones plagadas de smog, como el Valle del Po en Italia. Una contaminación que también debilita al sistema inmunológico de los pulmones.

Nuestra respiración funciona con hierro, finamente disperso en nuestra sangre: 500 miligramos por litro, equivalente a dos tercios del hierro total activo en nuestro cuerpo (4 o 5 gramos). Absorbemos este hierro en nuestro cuerpo con una enzima de cobre. Esta sustancia, tóxica por su naturaleza, la integramos en el organismo vivo con la proteína de transporte transferrina. En este proceso, la transferrina, adoptando un color rojizo, refuerza las defensas de nuestro cuerpo, que en gran medida dependen del hierro. Complejos muy sutiles de hierro y azufre permiten nuestra respiración interna, nuestra vida. El movimiento animado tiene que ver con la mioglobina, en la que el hierro se "potencia" aún más (13), aglutinando un núcleo oscilante de hierro mediante cuatro átomos de nitrógeno de modo que puede captar y volver a soltar el oxígeno. Luego, en la sangre roja, elevamos el átomo a un nivel superior. Las jóvenes células divisibles predecesoras de nuestras células sanguíneas expulsan su núcleo celular, pasan por un estadio de muerte incipiente en el que acogen un núcleo de hierro, en el cual cuatro de esos complejos de hierro-nitrógeno, las "globinas", están conectadas entre sí en un "tetrámero" de cuatro miembros (14) para formar un complejo con el que tomamos el oxígeno del aire. Los resultantes eritrocitos "maduros" son extraordinariamente estables, hacen posible la respiración, y también forman la base para la sangre, portadora del calor (15) . El hierro se encuentra en dilución extremadamente fina y exhibe propiedades que no son posibles en el mundo exterior mineral, donde el hierro simplemente se oxida cuando entra en contacto con el aire. Nuestra propia fisiología, sin embargo, se vertebra en "las más finas diluciones" de hierro. "La meditación de los procesos metálicos puede acercar al médico al mundo etéreo" (16), escribe Broder von Laue, a quien debo muchos de los detalles mencionados en este artículo. El “mundo etéreo", es el mundo de las fuerzas vitales, a las que también pertenecen los procesos fisiológicos aquí descritos.

La Tierra es el planeta más rico en hierro de nuestro sistema solar. El núcleo de la Tierra probablemente es de hierro semilíquido, cuyo magnetismo protege el manto de nuestra Tierra de la excesiva radiación solar, haciendo posible la vida en ella. El núcleo de nuestros fluyentes glóbulos rojos también lleva hierro "potenciado", altamente diluido. Como base de nuestra respiración y nuestra vida, el hierro es esencial para nuestra capacidad de diferenciación y distanciamiento, para nuestro sistema inmunológico. Si queremos aprender a unirnos con el mundo y al mismo tiempo distinguirnos de él, entonces podemos tratar de entender el hierro en nosotros más profundamente, como Rudolf Steiner señaló en su primer curso para médicos. (17).

En estos tiempos corresponde desarrollar una conciencia completamente diferente del hierro, no solo la conciencia industrial, formada de acuerdo a sus valores materiales, sino una conciencia del hierro vivo en su significado elemental para nuestra vida, nuestra respiración, nuestra conciencia y nuestras acciones. El calor que fluye dentro de nosotros, la fuerza de la iniciativa, el coraje, la determinación y el sacrificio procede esencialmente en la "potenciación" fisiológica de este metal. En la medicina antroposófica se utilizan el hierro meteórico, los minerales de hierro, el fosfato de hierro natural (vivianita) y los complejos de hierro farmacéuticamente producidos, de baja protencia, para fortalecer el calor propio del cuerpo y la defensa inmunológica, pero también para los trastornos de ansiedad y pánico y en el tratamiento de la neumonía. (18)

Las personas gravemente enfermas de Covid-19 corren el riesgo de morir por asfixia y falta de oxígeno. Sin embargo, la falta de aliento, los trastornos respiratorios, la necesidad de protección frente al aire exhalado de los demás, también son un síntoma preciso de la amplia crisis ecológica de nuestro planeta. Para la Tierra no hay ni una cama de enfermo ni aparato respiratorio. El desarrollo de una convivencia responsable, la humildad y la disposición a ayudar en cada comunidad en todo el mundo, parece ser la signatura esencial de esta pandemia.

"El que realmente entienda la respiración en todo su alcance, conoce las fuerzas curativas desde el conocimiento del ser humano."

Rudolf Steiner, 13 de octubre de 1923(19)


Fuente: Das Goetheanum 14/2020, páginas 10 a 13

Ilustraciones: Philipp Tok, Formas en el espacio, tinta y metal sobre papel, Dornach 2019

Notas:
1 Fuente

2 En chino: 街市. Mercados de animales vivos y recien matados.

3 Véase el articulo publicado en ‹Nature› el 26 de marzo de 2020, que muestra que el pangolín fue probablemente un importante huésped intermedio para el virus sars-CoV-2, del cual los humanos son los únicos responsables: T. Tsan-Yuk Lam et al., Identifying sars-CoV-2 related coronaviruses in Malayan pangolins. Fuente. “The discovery of multiple lineages of pangolin corona- virus and their similarity to sars-CoV-2 suggests that pangolins should be considered as possible hosts in the emergence of novel coronaviruses and should be removed from wet markets to prevent zoonotic transmission.”

4 https://www.aerzteblatt. de/nachrichten/108467/Masernvirus-aelter-als-angenommen (2020).

5 Nature news, Inside the Chinese lab poised to study world’s most dangerous pathogens, Nature 542, 399–400 (23 February 2017) doi:10.1038/nature.2017.21487.

6 R. Steiner, Ciencia espiritual y medicina, GA 312, conferencia del 21 de marzo de 1920.

7 G. Soldner, El coronavirus. Goetheanum, 12.3.2020.

8 Niall P. A. S. Johnson, Juergen D. Mueller, Updating the Accounts: Global Mortality of the 1918–1920 ‹Spanish› Influenza Pandemic. In: Bulletin of the His- tory of Medicine. Volumen 76, no. 1, 2002, p. 105–115.

9 S. J. Gamblin et al., The structure and receptor binding properties of the 1918 influenza hemagglutinin, en: Science, volumen 303, no. 5665, 2004, p. 1838–1842, doi:10.1126/science.1093155.

10 ”El primer caso confirmado de la mutación se dio el 22 de agosto de 1918 en Brest, el puerto francés por el que entraba la mitad de las tropas estadounidenses aliadas en la Primera Guerra Mundial.” Fuente.

11 «Como resultado de la mecanización, alrededor de 1910 la productividad en la agricultura de Estados Unidos era entre un 70 y 90 por ciento mayor que en la agricultura de Alemania e Inglaterra.» https://www.unifr.ch/withe/assets/files/Bachelor/Wirtschaftsgeschichte/Neue_Industriemaechte_Wige.pdf, p. 31.

12 Fuente

13 Véase: Hans Broder von Laue, Meditatives Üben an Metallprozessen als ärztliche Aufgabe: (M)ein Umgehen mit der Eisen- und Kupferphysiologie. Der Merkurstab. Zeitschrift für Anthroposophische Medizin 2016; 69(2) P. 117–126. doi:ht- tps://doi.org/10.14271/dms-20618-de. Fuente. Véase también: M. Sommer, Metalle und Mineralien als Heilmittel. Primera Edición 2017, aethera en la editorial Verlag Urachhaus, Stuttgart.

14 La relación 1:4 está presente como principio estructurador universal a lo largo de la organización humana, desde la anatomía de la cabeza y las extremidades, pasando por los cuatro ventrículos cardiacos, hasta la célula sanguínea roja y el complejo de hierro y nitrógeno.

15 Véase R. Steiner, Ciencia espiritual y medicina, tercera conferencia, 23 de marzo de 1920.

16 Hans Broder von Laue, p. 125.

17 Véase R. Steiner, Ciencia espiritual y medicina, décima segunda conferencia, del 1 de abril de 1920. Véase también Hans Broder von Laue, p. 125.

18 Véase: Vademecum anthroposophische Arzneimittel. Der Merkurstab 70, suplemento, edición 4-2017.

19 R.Steiner, La convivencia con el ciclo del año en cuatro Imaginaciones cósmicas, GA 229.