Identidad común

Identidad común

26 agosto 2020 | Stefan Hasler & Philipp Tok

El Goetheanum como Escuela Superior, edificio y sede de la Sociedad Antroposófica, acoge una multitud de iniciativas, áreas de trabajo y Secciones. Desde junio hay un nuevo elemento gráfico que representa a todos los ámbitos unidos bajo la misma imagen (‹Antroposofía en el Mundo› no. 7-8/2020).


Hay un total de treinta y cinco logotipos para las iniciativas e institutos del Goetheanum. Esta diversidad pone de manifiesto la cualidad inherente a nuestro trabajo cultural. Al mismo tiempo esto significa que hay que distinguir diferentes marcas de identificación, y que posiblemente se pierda de vista la gran historia que hay detrás de muchas historias individuales. Hace más de un año, la Dirección del Goetheanum decidió dar más importancia a la identidad común – mediante un logotipo común, fácilmente identificable en los numerosos anuncios y comunicaciones, ya sea en páginas web, carteles o folletos de información.

Nueva marca figurativa del Goetheanum y perfil de la fachada. Foto: Philipp Tok

La naturaleza del logotipo

La marca figurativa más obvia pudo haber sido la de la Escuela Superior diseñada por Rudolf Steiner en 1924 para los membretes del Goetheanum. Fue la culminación de su segunda fase de trabajo gráfico, que comenzó en 1917 con un dibujo muy sencillo para los ‹Puntos centrales de la cuestión social›. Esta marca es una de las marcas inspirativas que se encuentran en la parte superior izquierda de muchas portadas de publicaciones antroposóficas. Son figuras gráficas abstractas que dinamizan el formato rectangular de un libro o folio con una intención imaginativa, no lingüística. La marca figurativa de la Escuela Superior, por su parte, representa el comienzo de una época en la que el segundo edificio aún estaba en proceso de construcción.

A través de la reproducción del signo en diversos contextos, se hizo cada vez más parecido a lo que hoy llamamos un logotipo. Hasta los años 80 era habitual diseñar formas típicas y reconocibles para marcar el propio proyecto como antroposófico; en cambio hoy en día, han cambiado los requisitos para una marca figurativa universal.

En la tradición del diseño de escudos, sellos e imágenes gráficas similares, los logotipos se ven dotados de un centro que descansa en sí mismo. Su objetivo normalmente es el de transmitir la esencia de una empresa y su misión. El logotipo de la Escuela Superior, sin embargo, tiene su centro fuera de sí, con un gesto de protección que viene desde la periferia.

Rudolf Steiner dibujó varios signos distintivos para los productos de la empresa Weleda. En ellos juega un papel importante la diferencia entre apertura y sellado, entre el punto destinatario y punto de partida. Otro aspecto interesante es que Steiner logra transformar el carácter de apertura del signo en el gesto de estar centrado en sí mismo (véase la ilustración de la izquierda). Es precisamente esta característica la que es necesaria en gran medida para la manera de posicionar marcas figurativas hoy en día: en cualquier punto de la página o de la pantalla, sin coordinación con otros elementos escritos o figurativos, extremadamente pequeñas o grandes. Esta práctica imprecisa ha resultado repetidamente en que el logotipo de la Escuela Superior saliera aplastado o distorsionado.

Hemos llegado a la conclusión de que en el futuro el dibujo de Steiner debería aparecer en una forma más digna, en formatos adecuados, y preferiblemente para trabajos de inspiración. Además seguirá siendo utilizado como membrete para los comunicados de las Secciones.

Membrete 1924; Diseño de Rudolf Steiner para empresa farmacéutica. Fuente: Rudolf-Steiner-Archiv

Consecuencias

El objetivo de crear un nuevo logotipo fue tener una representación y apariencia común. Un logotipo compartido, apto para el uso en los medios modernos, ya sea como icono en los medios sociales o logotipo institucional en forma de imagen de pocos centímetros cuadrados.

El proyecto logotipo se extendió a lo largo de un año. En distintos grupos y equipos, se desarrollaron varios diseños en un proceso de crear, transformar, descartar y aprobar hasta llegar a una condensación de ideas. La intención fue que el edificio apareciese no como una simple miniatura, sino compatible con el logotipo de la Escuela Superior, con carácter orgánico, sin geometría estricta. En la imagen que se logró al final, aparecen las características del edificio del Goetheanum: el gesto emergente, el ritmo, una pequeña metamorfosis, un devenir en tres fases, un juego de formas que establece un equilibrio entre arriba y abajo, entre lo inmenso y lo cercano. A partir de este verano, el resultado se está introduciendo paso a paso.


En nombre de la Dirección del Goetheanum: Stefan Hasler, en nombre del equipe gráfico: Philip Tok